En Uruguay, el fútbol no es solo un deporte; es una religión laica. Y como toda religión, tiene sus himnos. Acá, la pelota, la murga, el rock y el barrio se cruzan en la misma esquina, compartiendo el mismo ADN de pasión, sufrimiento y gloria. Por eso, hay canciones que logran capturar perfectamente ese sentimiento inexplicable de ver a un puñado de jugadores corriendo atrás del cuero, empujados por el aliento de millones.
Hoy te proponemos un juego extremo. Imaginemos por un segundo que, por alguna razón absurda e inexistente, tuviéramos que elegir una sola canción para que nos represente de acá en más. Si tuvieras que salvar solo una del fuego, ¿cuál elegirías?